Tabúes y Temores Acerca del Destete Tardío: Fears and Taboos about
Extended Nursing
Por Justin P. Call, MD
Este articulo apareció en "New Beginnings" Enero - Febrero 1988 y en
"Nuevo Comienzo" Noviembre - Diciembre 1990.
El autor es miembro del Consejo Médico de La Leche League, profesor y
Jefe de la División de Psiquiatría del Adolescente y del Niño en el Colegio
de Medicina de la Universidad de California, Irvine. Es especializado en pediatría,
patología pediátrica e investigación, en neuro-psiquiatría infantil y sicoanálisis
infantil. Es fundador de la Asociación Mundial de Psiquiatría Infantil y
Disciplinas Afines y ha sido consultor del Instituto Nacional para la Salud
Mental en Estados Unidos.
Conocer a los hijos es conocerse a sí misma.
Nuestros sentimientos iniciales como padres son el asombro, el orgullo, la
aceptación y la plenitud. Al criar los hijos tenemos la segunda oportunidad de
crecer, de transmitir nuestras experiencias pasadas y de preparar el camino a
generaciones venideras. Estar atento y seguir las pautas que el bebé nos
indica, no solo en relación con el destete, sino también sobre todos los
aspectos de la crianza, es quizás la mejor forma de ver la paternidad.
De esta manera, no sólo estamos atentos a las necesidades del niño y a lo
que lo puede afectar, sino que nosotros como padres estamos también aprendiendo
a serlo, y el niño puede enseñarnos muchas cosas.
Hay muchos temores y miedos acerca del amamantamiento prolongado, sobre dejar
que el bebé tome la iniciativa para destetarse, sobre compartir con el niño la
cama familiar. Quiero comentar sobre muchas teorías "profesionales"
que hoy en día son refutadas, gracias a las vivencias de muchas madres que
amamantan por períodos largos. Gracias a ellas.
Considero que el término infancia es muy útil porque define no solo la edad
del niño sino que se refiere a una condición en la madre. El estado infancia
que significa "no hablar", impone al observador o a la persona que
cuida al niño la capacidad de emocionarse con los sentimientos del bebé y de
tomar parte en la infancia misma.
Durante el período prenatal la madre siente una gran preocupación sobre su
propio cuerpo. Es el inicio de la preocupación que más tarde sentirá por el
cuerpo de su bebé , un aspecto fundamental para el proceso de apego. Esto
significa algo extremadamente importante: la capacidad de la madre de atender no
solo el cuerpo de su bebé sino todas sus necesidades. Todos los estudios sobre
el comportamiento de los niños que hemos realizado en los últimos veinte años
no significarían nada si no estuvieran relacionados con los sentimientos de las
madres hacia sus bebés . Después del nacimiento la madre atraviesa por un período
de gran sensibilidad durante el cual es supremamente vulnerable y puede seguir
uno de dos caminos; el de la preocupación y apego por su bebé o el del
desconocimiento y distanciamiento. El amamantamiento juega un papel muy
importante en este período de aprendizaje.
Lo interesante es que el bebé está en capacidad de activar la respuesta en
el estilo de crianza de su madre. El no es parte pasiva de este proceso, de
hecho, se convierte en el arquitecto que construye los lazos que se convertirán
en elementos tan importantes en su desarrollo.
La lactancia facilita el apego.
El intercambio entre la madre y el bebé es recíproco. La reciprocidad se
vuelve entonces un distintivo de la relación madre-hijo, precisamente a raíz
de la preocupación de la primera por el segundo. No es algo que existe solo en
su imaginación. Esto, por supuesto, es especialmente válido para los niños
amamantados; hay que recordar que la succión del bebé afecta el cuerpo de la
madre. Investigaciones sugieren que polipétidos (incluyendo endorfinas) son
producidas por la madre que amamanta, lo cual cambia su genio y receptividad y
le produce un sosiego que facilita el amamantamiento. Estas son nuevas áreas
para investigar en el campo de la biología y la psiquiatría. Ahora estamos
comprendiendo los cambios hormonales que se presentan con la experiencia de la
lactancia que facilitan el apego madre-hijo.
Es casi como si todo en la fase pre-lenguaje estuviera sentando las bases
para el mutuo compartir. Y es que compartir tiene sus bases biológicas, el bebé
nace para compartir su experiencia con su madre y ella a la vez, se dedica
durante toda la vida a compartir sus experiencias con un nuevo ser. Por
supuesto, con el amamantamiento hay una base fisiológica para las
circunstancias psicológicas de la infancia.
Se ha visto cómo los bebés amamantados no utilizan lenguaje expresivo o señales
tan pronto como los bebés alimentados con biberón, pero sus habilidades de
comprensión están a menudo mucho más avanzadas. Además que los niños
alimentados con biberón, ellos aún miran a sus madres como parte de sí
mismos.
También por este motivo tienden a despertarse más en la noche, lo cual no
es necesariamente malo. Los bebés que comparten la cama con sus padres tienden
a despertarse más a menudo pero por períodos más cortos y con menos
traumatismos para la familia. En nuestra sociedad realmente no sabemos cómo son
los patrones de sueño normales de la infancia.
Al crecer tendrán menos ansiedad y más dominio de sí mismos.
La idea generalizada de que debemos lograr la independencia del niño en los
primeros dos o tres años, pensando incluso que deben ser ya independientes aún
a los seis meses, sencillamente no es válida. Mary Ainstworth, una excelente
investigadora de la infancia, ha reunido abundante literatura que muestra esto.
Los bebés muy apegados y sociológicamente dependientes de sus madres al año o
a los dos años de edad, no serán inútiles enredados en la relación
madre-hijo cuando mayores. Ellos tienen menos ansiedad al entrar al colegio y más
dominio de sí mismos a los cinco años.
Esta es una de las grandes incomprensiones y una de las grandes discusiones
de nuestra sociedad actual. La tendencia de nuestra sociedad de intentar hacer
independientes a los bebés demasiado pronto, probablemente propicia un numero
significativo de los problemas que sufre la sociedad actual. La
pseudo-independencia lleva al falso yo y se presenta en los niños que no han
tenido suficientes experiencias enriquecedoras y recíprocas con otros seres
humanos para definir el propio yo.
Lo que pasa con el bebé a quien no se le permite ser dependiente y tener un
largo período de crianza es que desarrolla un sentimiento de ser madre de sí
mismo o ser padre de su padre. Impide que el niño desarrolle un verdadero yo,
un sentimiento de ser "él mismo", de ser una verdadera persona. Este
verdadero yo se define mediante la respuesta del mundo exterior, la capacidad de
lograr que algo suceda en ese mundo, de ser hasta cierto punto omnipotente, la
ilusión de ser dueño del mundo y quien manda en él. De esta forma, obtener
respuesta de la madre es un aspecto muy importante de ese sentimiento de ser
persona.
Amamantar es interactuar con el bebé.
Por otra parte, la actitud de pseudo-independencia da a la persona la sensación
de estar separada de su verdadero yo. Muchas de las personas que crecen con esta
independencia defensiva son, en lo profundo de sus mentes, según se ha podido
descubrir por el psicoanálisis, exactamente lo opuesto de lo que demuestran:
muy dependientes, inútiles, ansiosos, descontentos con lo que son y no se
conocen a sí mismos.
El amamantamiento prolongado tiene aplicaciones muy interesantes en la búsqueda
de la seguridad interior. En el transcurso de la lactancia el significado del
seno para el bebé experimenta cambios. En la primera instancia, es un sitio
donde prenderse satisfaciendo así el reflejo de afianzarse succionar; es algo
que hace que la boca se mueva. Después, es algo que permite saciar el hambre
del bebé . Posteriormente es la mamá tras el seno, su cara, su voz y la
interacción recíproca con su bebé , todo ello consolidado alrededor del
amamantamiento.
Cualquier pediatra puede decir que el destete después de los ocho meses es
"más difícil" que el destete antes de esta edad. La razón esto es
que después de esa edad el pecho empieza a tener una importancia más
significativa para el niño como un objeto que sosiega y calma, lo cual no es
malo. De hecho, es muy conveniente porque el amamantamiento continúa
enriqueciendo el procesa de apego y hace la experiencia de la dependencia más
significativa. Y de esta dependencia el niño va emergiendo gradualmente con un
sentido de independencia más grande.
De manera que lo que sucede con el amamantamiento prolongado es que se
convierte en un objetivo transicional como puede ser el muñeco de felpa, la
almohadita o el trapito. Muchas mamás pueden desconcertarse con esta situación,
pero lo cierto es que muchas otras se sienten a gusto y de hecho participan
activamente de esta situación. En cierto modo, ellas saben intuitivamente que
hay algo importante ahí que necesita ser desarrollado y preservado antes que rápidamente
terminado.
La lactancia es una experiencia que crece y cambia.
Creo que la razón por la que la Liga de la Leche ha adoptado el concepto de
permitir al bebé poner la pauta para el destete es un conocimiento intuitivo
del hecho de que esta experiencia tiene que crecer y cambiar, y no terminar en
destrucción. Su evolución involucra un proceso de mutuo crecimiento, de
pertenencia, de creación, de concesiones, de dejar ir y de innumerables cambios
antes que la transición final del destete ocurra. Ambos, madre y bebé , como
resultado de la experiencia de la lactancia, tiene un potencial creativo que
puede aflorar de muchas maneras en situaciones remotamente similares.
El destete gradual y lento es el ideal.
Otra idea común en nuestra sociedad acerca de la lactancia prolongada es que
los niños pueden volverse afeminados, volverse "el niño de mamá" y
que tendrán problemas con su identidad sexual. Por supuesto que algunos niños
pueden presentar estos problemas, pero no son los que han tenido una crianza
adecuada y además la oportunidad de crear esa experiencia psicológica tan
especial de la que he venido hablando. Los niños que presentan estos problemas
son los que han sido limitados en forma inusual y severa por los padres. No es
algo que esté relacionado con el amamantamiento; está relacionado con todas
las otras cosas que están involucradas en la interacción madre-hijo. Puede
haber problemas cuando el hijo hombre es visto por la madre como "una
extensión de ella" más que como un pequeño que está aprendiendo a ser
hombre y descubriendo cómo ser hombre.
Otra idea generalizada en la actualidad es que el niño no será capaz de
destetarse solo, sino que por el contrario querrá seguir prendido al seno de la
madre para siempre. Este es un planteamiento cierto y falso a la vez. Por
supuesto que los niños siguen prendidos al seno de la madre, en forma
imaginaria; pero antes de que el niño pueda establecer el sentimiento de
constancia de su propio pensamiento, su mente tiene que madurar para que pueda
representar esa experiencia por fuera de la experiencia actual.
Es por eso que el destete gradual y lento, usando la intuición como guía
antes que las instrucciones de otras madres, ya que no hay dos madres iguales ni
dos bebés iguales, es preferible al destete artificialmente impuesto. Un
destete arbitrariamente organizado puede interferir con el sentimiento del niño
de ser una persona y de ser capaz de usar su propio discernimiento separadamente
y en forma diferente a los demás.