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Existen en la naturaleza 4.237 especies de mamíferos entre las que el ser humano constituye sólo una más. Cada mamífero (por definición: ser vertebrado que se alimenta en la primera etapa de su vida de la secreción láctea de su madre) posee la leche específica para su especie, rica en los componentes nutricionales e inmunológicos que su particular crecimiento requiere. Ningún mamífero sobrevive sin dificultades si es alimentado con leche de otra especie. La leche de foca, por ejemplo, contiene grandes concentraciones de grasa que le brindan protección contra el frío que deberá soportar; la de vaca posee altas cantidades de proteínas que favorecen el rápido desarrollo muscular de su cría, con lo cual ésta puede sustentarse sobre sus patas y caminar desde el nacimiento mismo. Hacer click para ver en grande! Gracias Mónica Tesone y Patricia Barros por la colaboración!
La leche humana privilegia aquello que es distintivo de nuestra especie: el desarrollo de la inteligencia. Así, es rica en ácidos grasos que favorecen el desarrollo óptimo del sistema nervioso. Pero no es éste el único componente "especial"; como dijimos, cada leche es especial en sí misma para cada especie. Cada nutriente y sustancia está en ella presente en la cantidad y calidad que el bebé necesita; imposible de sustituir por otra leche aún con agregados y adaptaciones.
Durante 200.000 años el homo sapiens logró evolucionar sin el empleo de leches distintas a la de cada madre. Recién en el último siglo el empleo sistemático de leches de otros mamíferos comenzó a utilizarse, hasta convertirse hoy en una poderosa industria; una industria que recibe ganancias con cada niño que no es amamantado...
La lactancia generosaAlgo más que una simple adopción.
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