Prematurez y lactancia

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Hay dos formas de vivir tu vida. 

Una pensar que nada es un milagro. 

La otra es pensar que todo es un milagro.

Albert Einstein.

Mi cuarto embarazo fue una hermosa sorpresa, no lo esperábamos (yo tenía ya 41 años), pero lo deseaba más que a nada en el mundo. Al principio todo funcionaba de maravillas, pero luego vimos que el bebé no crecía bien, a pesar de mi buen aumento de peso. Pronto surgió cuál era la causa, mi presión empezó a subir, terminé con una preeclampsia grave, con fallo renal y hepático, debido a que corríamos riesgo de vida las dos (era una niña), se decidió la interrupción de mi embarazo el 3 de diciembre mediante una cesárea, a las 32 semanas y con un bebé de bajo peso.

Es difícil expresar con palabras lo mal que la pasamos. Hay que superar el duelo de no haber tenido un parto natural y de término con un bebé rozagante y sanito, son indecibles la culpa y el dolor que se sienten al ver que por un problema de salud tuyo (que en realidad es del embarazo, pero uno lo siente así) hay que hacer pasar a tu hij@ por un nacimiento apresurado, con todas las cosas que le hacen, los pinchazos, el ruido, en fin, todo el trauma por el que deben pasar. 

Mi Samanta nació bien, con 1380 gr., pero durante la primer semana hizo casi todas las complicaciones de los prematuros, que gracias a Dios y al personal de salud del servicio de Neonatología del Hospital Provincial Neuquén superó con éxito. 

2º día de vida.  Primera puesta al pecho.

A partir de ahí comenzó su alimentación, por una sondita hacia su estómago, con 1 cc cada 4 horas de la leche que yo había empezado a ordeñarme cada tres horas desde que tenía dos días de vida.

A la semana mejoró su cuadro respiratorio y su ictericia, por lo que nos derivaron a otra clínica de menor complejidad.

Durante su internación de 32 días, hicimos mucho contacto piel con piel, es decir mamá canguro. El papá también participó, pero debido a su abundante vello, le decíamos que él hacía "papá monito".

Mamá canguro  Papá monito. Aprendiendo.

Cuando alcanzó a recibir por sonda 30 cc cada tres horas, comenzaron con alimentación por succión, pero usando biberones!, sólo me permitían ponerla al pecho 5 minutos de cada lado y luego le daban la mamadera. Cómo se imaginarán, se perdía la parte final con más grasa de mi leche y fue confundiendo la succión progresivamente. 

Piel a piel y mirada a mirada. Duerme feliz.

Al darme el alta con idénticas indicaciones, yo intenté darle cada vez más pecho, pero como no tenía una succión eficiente, a los tres días había bajado 90 gr!, yo me quedé casi sin leche debido al mal estímulo y la angustia, pero comencé con el ordeñe intensivo cada tres horas y estuvimos de acuerdo con la neonatóloga que me atendía (la Dra. Carmen Bertolino) en colocarle de nuevo la sonda nasogástrica para que recuperara el peso y se olvidara de la mamadera.

Samanta aumentó bien de peso, quedó sin sonda y comenzamos con lactancia exclusiva más relactador o suplementador, me llevó menos tiempo y recuperó su succión (que aún era muy débil). No entiendo porqué no se hizo eso desde la internación, pero en fin, por suerte pudimos darnos cuenta a tiempo. Era un poco cansador, luego de darle el pecho tenía que ordeñarme, era como tener mellizos!, pero yo se positivamente que bien valió la pena ese esfuerzo inicial, ya que quería lo mejor para mi hija.

Relactación Relactación (detalle)

Hoy puedo decir que lo logramos, luego de casi dos meses de relactación, Sami tomó pecho exclusivo durante 8 meses, y luego continuó con pecho más alimentos hasta los 4 años y medio! Aumentó siempre bien de peso y se crió sana y muy hermosa. Se que no hubiese podido lograrlo sin la ayuda de mi familia (en especial mi esposo Guillermo, que se levantaba a entibiar mi leche extraída para dársela con el relactador a cualquier hora!).

El destete:

Luego de 4 años y 4 meses, Sami se destetó naturalmente, sin llantos ni traumas como me ocurrió con mis otras nenas, en que por desconocimiento e indicación profesional, las destetaba de golpe con enorme sufrimiento familiar. Durante el último año fue disminuyendo sus tomas a sólo la de antes de dormir y luego algunas noches si y otras no, hasta que luego de una semana en que no estuvimos juntas, al regresar y pedirme y ver que "no había más", se conformó con los cuentos, besos y abrazos para dormirse. Es una experiencia que recomiendo plenamente a todas las madres, la lactancia prolongada es un regalo no sólo para los niños, también para mamá y el resto de la familia.

Sami con 2 meses y medio (3220 gr.)   a los 4 meses (4,5 kg!)
A los 5 meses (5,5 kg)      A los 6 meses (6,5 Kg)
7 meses jugando (7,200 kg) 8 meses, empecé a comer! Ver animación.
10 meses  11 meses y dos dientes. Ver animación
    
Ya tiene 1 año! Mi gatita me acompaña!
18 meses 2 años. Ver animación
3 años 4 años: empieza el jardín!!!
Preparada para bailar tango a los 4 años en Jardín En preescolar a los 5 años
 
Primer Grado con su hermana Ari!  

                    

Agradecimientos:

  • A todo el personal médico y de enfermería de Toco ginecología y Neonatología del Hospital Provincial Neuquén, por habernos salvado a las dos.
  • Al personal de la Clínica San Lucas, que nos ayudó a llegar a casa.
  • A la Dra. Carmen Bertolino y Lic. en Enfermería Adriana Maximov por todo.
  • A todos mis amigos de la lista Lacmat, por su inapreciable apoyo en los momentos difíciles.
  • A mis hijas Florencia, Ailín y Ariadna por la ayuda en casa.
  • Sobre todo y en especial a Guillermo, mi compañero, por tanta comprensión y paciencia.

Alejandra.

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