...bebes saludables, país saludable.
“Imaginemos que en el mundo se hubiera inventado el producto ideal para alimentar
y vacunar a todos los bebés.
Imaginemos
también que ese producto estuviera al alcance de todos, que no contaminara y no
requiriera almacenamiento ni distribución, y que ayudara a las madres a
planificar sus familias y redujera al mismo tiempo el riesgo de cáncer.
E
imaginemos ahora que el mundo se negara a aprovecharlo.
Hacia el fin de este siglo de
descubrimientos e invenciones sin precedentes, la situación descripta no es,
lamentablemente ficticia, el producto ideal es la Lactancia Materna, a la que
todos tenemos acceso al nacer y la que, sin embargo, no estamos aprovechando....”
Con esta frase acuñada
por una sabia enfermera termino siempre mis charlas sobre Lactancia Materna.
Estas charlas están destinadas a todo el personal de las maternidades y centros
de salud de mi provincia, a las madres que concurren al taller de embarazo y
crianza de nuestro hospital, a alumnos de enfermería y de medicina, a la
comunidad en general.
¿Por qué es
necesario hablar de la Lactancia Materna? ¿Por qué debemos volver a enseñar
algo que es inherente a la especie humana?
Pues porque hemos
perdido la cultura del amamantamiento y la hemos reemplazado por la del biberón,
impuesta a las familias por las empresas lácteas multinacionales y otros
intereses a través de la publicidad y –lamentablemente- también por medio de
los profesionales de la salud. Una cultura que explota la necesidad y el derecho
de las madres de salir del hogar para trabajar sin que en sus lugares de trabajo
se apoye, se facilite o siquiera se respeten las insuficientes normas vigentes
para la preservación de la Lactancia Materna.
En el mundo, más de
un millón y medio de niños mueren anualmente antes de cumplir el primer año
de vida por enfermedades evitables con sólo recibir leche materna, como la
desnutrición y las diarreas.
En función de la
evidencia científica, y por sus múltiples beneficios (ver
cuadro), la Organización Mundial de la Salud y la UNICEF proponen la
Lactancia Exclusiva durante los primeros 6 meses y luego lactancia materna con
alimentos nutritivos adecuados hasta los 2 años o más.
Pese a ello, en La
Argentina empobrecida de hoy seguimos desperdiciando este elemento tan valioso,
ya que en la actualidad no todas las madres amamantan y sólo una minoría lo
hace en forma exclusiva durante los primeros meses de vida del bebé. En tiempos
en que muchas de nuestras familias están subalimentadas, ello no es un dato
menor. Está demostrado que las mujeres que amamantan, pueden producir leche aún
con ingesta calórica inadecuada. El costo mensual de la leche en polvo que se
requiere para un bebé es mayor que el costo para alimentar adecuadamente a la
madre. El ahorro para la familia y para la sociedad que la lactancia materna
produce es hoy un argumento de tanto peso como los innumerables beneficios para
la salud y el bienestar del binomio madre hijo/a.
Volver a la lactancia
materna, aceptar la maravillosa ofrenda de la “sangre blanca” es un acto
tanto de amor como de inteligencia. Y en tiempos de crisis, un imperativo ético.
Alejandra
Mercado
Médica
de Familia y madre de 4 niñas.
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