Cada
noche, miles de padres, siguiendo la sabiduría común de cómo cuidar a sus hijos,
hacen uso de un ritual macabro. Ponen a su bebé de algunos meses en una cuna,
salen del cuarto, y estudiadamente, ignoran su llanto. El llanto puede durar de
20 a 30 minutos antes de que el padre pueda regresar. El bebé puede ser
acariciado pero no levantado, y el padre debe irse rápidamente, después de lo
cual el llanto vuelve. Eventualmente el sueño llega, pero el ritual recurre si
el bebé se vuelve a despertar durante la noche. La misma cosa sucede la
siguiente noche, excepto que el padre debe esperar cinco minutos más entre el
tiempo que va a ver a su bebé y lo consuela acariciándolo. Esto dura una semana,
dos semanas, tal vez un mes. Si todo va bien, finalmente llega el día en que el
bebé se duerme solo sin llorar, y no toma alimento durante toda la noche. Mamá y
papá sienten que “ya la hicieron”
Esto se conoce como “Ferberizar” a un niño, por Richard Ferber, el experto
americano más conocido en sueño infantil. Muchos padres piensan que sus consejos
para dormir a los bebés son agonizantes, pero persisten, porque les han dicho
que no le hacen daño al bebé. Ferber dice que este ritual es el proceso natural
del niño para aprender a dormirse solo. Lo que suena para el oído no entrenado
como un bebé luchando en protesta desesperada de abandono, es descrito por
Ferber como un niño “aprendiendo nuevas asociaciones”.
En este punto, les diré mi propia experiencia: Mi esposa y yo somos
Ferberizadores fallidos. Cuando nuestra primera hija demostró que podía llorar
por 45 minutos sin parar, nos dimos por vencidos y la dejamos dormir en nuestra
cama. Cuando nuestra segunda hija nació tres años después, ni siquiera nos
molestamos en armar la cuna. Ella no era muy chillona, y parecía una buena
candidata para la Ferberización, pero descubrimos que nos gustaba dormir con un
bebé.
¿Cómo tuvimos el valor para desafiar la sabiduría y los consejos populares de
como hacer dormir a un bebé? Esto nos lleva a nuestra segunda experiencia
(peligrosamente familiar para muchos lectores): Darwinismo. Para nuestra
especie, el arreglo natural para la noche es que los niños duerman cerca de sus
madres por los primeros años. Por lo menos es la norma en las sociedades de
cazadores grupales, lo más cercano que tenemos al ambiente social del cual los
humanos evolucionaron. Las madres amamantan a sus hijos para dormir y luego
amamantan a libre demanda a través de la noche. Suena cansado, pero no lo es.
Cuando el bebé llora, las madres amamantan como un reflejo, a menudo sin
despertarse del todo. Si llegara a estar despertar y estar completamente
consciente, se duerme rápidamente junto con el bebé. Como el padre, que puedo
dar fé de esto, uno no se despierta completamente.
Así que la Ferberización, es antinatural. No necesariamente quiere decir que sea
mala. La técnica puede no ser dañina (aunque de hecho si lo puede ser, como
veremos a continuación). No intento quitarle a Ferber su derecho de predicar la
Ferberización o de los padres a practicarla con tal de dormir en paz. Cada quien
sabe lo que hace. Lo que es molesto es que Ferber solo acepta su método como el
bueno. El implica que si los padres no siguen su método, están cometiendo un
delito, como si los bebés necesitaran dormirse solos en su cuarto. “Aún si tu y
tu hijo parecen felices de compartir la cama durante la noche”, escribe Ferber,
“y aún si parece dormir bien en tu cama en la noche, a la larga este hábito no
puede ser bueno para ninguno de los dos.” En la televisión he visto a un padre
admitir con vergüenza ante el famoso gurú del cuidado de los bebés T. Berry
Brazelton que le gusta dormir con su hijo de 3 años. Uno pensaría que el pobre
padre “cometería incesto”.
¿Por qué exactamente es malo dormir con los niños? . El aprender a dormir solos,
dice Ferber, ayuda a tu hijo a “verse a si mismo como un ser individual”. No lo
entiendo. No es nada obvio para mí como un bebé puede desarrollar un sentimiento
robusto de autonomía al estar confinado en un pequeño cubículo con barrotes a
los lados y sojuzgado sin poder influir en su medio ambiente. (Menos obvio estos
días, cuando muchos niños están 40 horas a la semana en guarderías, y necesitan
entrenamiento extra de autonomía) Me encantaría ver evidencia de que eso es
correcto, pero no hay ninguna. Al comparar como se desarrollan los niños
Ferberizados con los no Ferberizados, no nos dice nada, ya que los padres tienen
muchas otras maneras de críar y las variables no se pueden controlar.
Al carecer de datos, la gente como Ferber o Brazelton hacen afirmaciones
creativas acerca de lo que sucede dentro de la cabeza de los bebés. Ferber dice
que si dejas dormir un bebé entre tu y tu esposo(a) “en el sentido de que los
separa a los dos, el bebé se puede sentir muy poderoso y preocuparse”. Bueno, él
podría sentir eso, supongo, o tal vez puede solo sentirse acurrucadito y
calientito. Es difícil de decir (de hecho si se ven “acurrucaditos”). Brazelton
dice que cuando un niño se despierta en la noche y tu te niegas a ir por él.
“Tal vez no le guste, pero él entenderá”. ¡Oh, Dios!
De acuerdo a Ferber, el problema de dejar a un niño que tiene miedo de dormir
solo, en tu cama es que “tu realmente no estás resolviendo el problema. Debe
haber alguna razón por la que tenga tanto miedo”. Claro, debe haberla. Tal vez
el cerebro de tu hijo fue diseñado por selección natural a través de millones de
años durante los cuales las madres durmieron con sus bebés. Tal vez entonces si
los bebés se descubrían completamente solos en la noche a menudo significaba que
algo horrible había sucedido, digamos que la madre se la había comido una
bestia. Tal vez el cerebro joven está diseñado para responder a esta situación
en llorar histéricamente para que algún pariente que lo pudiera escuchar lo
pudiera encontrar. Tal vez, para hacerlo más corto, la razón por la cual los
niños que al dejarlos solos suenan aterrorizados, es que los niños al dejarlos
solos se aterrorizan, tal vez sea eso.
Algunas semanas de terror nocturmo presumiblemente no van a dañar
permanentemente a tu hijo. Los humanos son resistentes por naturaleza. Si la
teoría de Ferber hace daño a los niños, lo hace indirectamente: el negar la
leche de la madre al niño durante la noche. La leche materna, se ha descubierto
que es como una “placenta externa” cargada de hormonas perfectamente diseñada
para ayudar al desarrollo. Un estudio demostró que aumenta el coeficiente
intelectual. Presumiblemente, muchos de los beneficios del amamantar se pueden
conseguir a través del día. Pero ciertamente no sabemos que un período de 11
horas sin amamantar no haga daño. Y si sabemos que tal período de tiempo no es
parte natural del plan para un bebé de cinco meses, por lo menos para las
sociedades de cazadores grupales. O al juzgar a la leche en sí misma: es delgada
y acuosa, típica de las especies que amamantan frecuentemente. O al juzgar a las
madres: Al no amamantar en la noche, puede causar doloroso hinchamiento o hasta
infección en el seno. Entre tanto, toda la evidencia disponible sugiere que la
alimentación nocturna es natural, Ferber dice lo contrario. Si después de los 3
meses de edad tu bebé se despierta en la noche y quiere comer “es que está
desarrollando un problema del sueño”.
Generalmente yo no me quejo de las estructuras sociales patriarcales opresivas,
pero el Ferberizar es una buen ejemplo de una de estas. Como los entusiastas de
la “cama familiar” han notado, los doctores varones, que no tienen idea de lo
que es la maternidad, han intimidado a las mujeres por décadas a practicar cosas
no naturales y destructivas. Durante algún tiempo los doctores decían que las
madres no deberían amamantar más seguido a sus bebés que cada cuatro horas.
Ahora admiten que estaban equivocados. Durante un tiempo, presionaron a las
madres a alimentar a los bebés con botella. Ahora admiten que estaban
equivocados. Por un tiempo les decían a las mujeres embarazadas que deberían
mantener la ganancia de peso al mínimo (¡y algunas mujeres lo lograban fumando
más cigarros!). Equivocados otra vez. Ahora les dicen a las madres que deben
negar el alimento a los infantes toda la noche, cuando los bebés tienen algunos
meses de edad. Ya hay signos de que este “consejo” está por comprobarse que es
incorrecto. Aunque Ferber no ha puesto su bandera blanca, Brazelton suena cada
vez menos preocupado de los padres que duermen con sus bebés. (No nos sorprenda
que la persona menos “estricta con los infantes”, la famosa experta en cuidado
de los niños, sea una mujer, Penélope Leach). Mejor tarde que nunca. Pero en el
cuidado de los bebés, así como en las ciencias del comportamiento, generalmente,
nos podríamos haber ahorrado mucho tiempo y problemas si reconociéramos que los
humanos somos mamíferos, y ponderáramos las implicaciones de este hecho.
Robert Wright es el autor de The Moral Animal: Evolutionary Psychology and Everyday Life