En
los EE.UU. (y en casi todo el mundo) las mujeres reciben consejos
contradictorios respecto a cuándo deben destetar a sus hijos. La Academia
Americana de Pediatría recomienda 12 meses, OMS y UNICEF recomiendan al menos
dos años. Muchos médicos consideran que seis meses constituyen una lactancia
"prolongada" y algunos profesionales de la salud cuestionan los
motivos de las mujeres que amamantan a sus hijos más de un año. Por su parte,
las mujeres ocultan que amamantan a niños mayores para evitar la desaprobación
de los profesionales de la salud y de los miembros de la familia. A partir de
estudios antropológicos sabemos que en muchas culturas no occidentales las
mujeres amamantan rutinariamente a sus hijos hasta los tres o cuatro años. ¿Son
ellos los excéntricos o lo somos nosotros? ¿Podemos fijarnos en otros animales
para determinar cuál sería la edad de destete de los humanos modernos si no
estuviera modificada por motivos culturales?
Como
todos los mamíferos, los humanos tenemos glándulas mamarias cuya función es
nutrir a la progenie. Dentro de la clase Mamíferos, los humanos pertenecemos al
orden de los Primates y poseemos el patrón básico de éstos para la actividad
de amamantar y destetar, patrón que se ha moldeado durante más de 65 millones
de años de selección natural con objeto de asegurar el mayor índice posible
de supervivencia en la progenie de los primates. Se supone que este patrón básico
tiene una esencia fundamentalmente genética. Además, también hay variables
del ciclo vital de los primates no humanos asociadas con la edad a la que se
produce el destete. ¿Qué sugieren estas variables con respecto a la edad
"natural" de destetar a los humanos?
Destete
al alcanzar el triple o cuádruple del peso del nacimiento:
La
idea de que los mamíferos destetan a sus crías cuando éstas triplican o
cuadruplican su peso de nacimiento aparece extensamente en la bibliografía
sobre lactancia (Lawrence 1989). Este regla de tres es válida para los pequeños
mamíferos, pero no para los grandes. Las investigaciones recientes se han
centrado en la edad de destete y en el crecimiento de los grandes mamíferos,
incluidos los primates. Los resultados indican que el destete ocurre algunos
meses después de cuadruplicar el peso de nacimiento, y no al triplicarlo (Lee,
Majluf y Gordon 1991). Como promedio, ¿cuándo cuadruplican su peso de
nacimiento los bebés de los EE.UU.? Los varones en torno a los 27 meses y las
niñas en torno a los 30.
Destete
al alcanzar un tercio del peso de adulto:
Otros
estudios sugieren que los primates se comportan como otros mamíferos destetando
a cada uno de sus descendientes cuando alcanzan un tercio de su peso de adulto
(Charnov y Berrigan, 1993). Los humanos alcanzan diferentes tamaños, pero con
este método de comparación el destete tendría lugar tras 4 - 7 años de
lactancia, siendo los niños generalmente amamantados por más tiempo que las niñas
y los individuos pertenecientes a grupos de población de mayor tamaño por más
tiempo que los pertenecientes a grupos de menor tamaño.
Destete
de acuerdo con el tamaño del cuerpo adulto:
Harvey
y Clutton-Brock (1985) publicaron un estudio sobre las variables del ciclo vital
de los primates que incluía una fórmula para calcular la edad de destete en
función del peso del cuerpo de una hembra adulta. La ecuación predice la edad
de destete para los humanos entre los 2,8 y 3,7 años, dependiendo del peso
medio del cuerpo de una hembra adulta, siendo las poblaciones formadas por
individuos de mayor tamaño las que amamantan durante más tiempo.
Destete
en función de la duración del período de gestación:
A
menudo la bibliografía afirma que entre los mamíferos en general la edad de
destete coincide aproximadamente con la duración del período de gestación
(Lawrence 1989). Con este criterio, el destete en los humanos debería ocurrir
tras sólo nueve meses de lactancia. Sin embargo, esta relación uno a uno se ve
fuertemente afectada por el tamaño del animal adulto. En muchos primates pequeños,
la duración de la lactancia es inferior a la duración del período de gestación.
Entre las especies de primates de gran tamaño, la duración del período de
lactancia excede ampliamente la duración media del período de gestación. Para
los familiares más cercanos del género humano, el chimpancé y el gorila, la
duración de la lactancia es superior en más de seis veces a la duración del
período de gestación. Los humanos se encuentran entre los primates más
grandes y comparten más del 98% de su material genético con los chimpancés y
los gorilas. Según estas comparaciones, una estimación de la edad natural de
destete para los humanos sería como mínimo de seis veces la duración del período
gestante, esto es, 4,5 años.
Destete
en función de la erupción dental:
De
acuerdo con las investigaciones de Smith (1991), muchos primates destetan a su
progenie cuando ésta desarrolla sus primeros molares permanentes. La erupción
de los primeros molares permanentes tiene lugar en los humanos modernos
aproximadamente a los 5,5 o 6 años. Es interesante señalar que los humanos
alcanzan la autonomía inmunológica en torno a los seis años de vida, lo cual
permite suponer que, a lo largo de nuestro reciente pasado evolutivo, los niños
disponían de la inmunidad activa que proporciona la leche materna hasta esa
edad más o menos (Frederikson).
Nuestro
pasado evolutivo ha creado un organismo que delega en la lactancia el suministro
del contexto para el desarrollo físico, cognitivo y emocional. Los datos sobre
primates no humanos sugieren que los niños humanos están diseñados para
recibir todos los beneficios de la lactancia durante un período mínimo de 2 años
y medio y un aparente límite máximo de unos 7 años. La selección natural ha
favorecido a los niños que presentan una fuerte predisposición genética a
esperar ser amamantados varios años desde su nacimiento, por lo que el instinto
de mamar permanece fuerte en ellos durante todo este período. Hoy en día
muchas sociedades pueden satisfacer las necesidades nutritivas de los niños a
partir del tercer o cuarto año de edad con alimentos de adultos modificados.
Las sociedades industrializadas occidentales pueden compensar algunos (que no
todos) los beneficios inmunológicos de la lactancia por medio de antibióticos,
vacunas y mejoras sanitarias e higiénicas. Pero las necesidades físicas,
cognitivas y emocionales de los niños persisten. Los profesionales de la
asistencia sanitaria, los padres y el público en general deberían tomar
conciencia de que entre los tres y los siete años es una edad razonable y
apropiada para destetar a los humanos, por poco habitual que sea en los EE.UU.
amamantar a un niño cuando ya ha dejado de ser bebé.
Si te interesa este aspecto antropológico
de la lactancia te invito a visitar la página de
Gretel Echazú, antropóloga que ama
la lactancia.